Mis alumnos de Chosica

¿Por qué te dedicas a la educación?, me preguntaron. Bueno, porque quiero contribuir al desarrollo de mi país, respondí con firmeza…

Este año he conocido a muchos jovencitos a los que he podido explicarles algunas cosas de civismo e historia. Me dijeron que sería tutor de segundo de secundaria y así fue. Como yo no sabía bien de qué se trataba eso de ser tutor, le pedí ayuda a la profesora cordinadora de Tutoría y ella me explicó muchas cosas importantes. Así, preparado por mis conocimientos previos y por las orientaciones de la profesora me creí apto para ser tutor.

Cuando llegué al salón y vi esas treinta y siete miraditas vivaces y fijas en mí, sentí un vértigo tan grande que todos los estudios y averiguaciones previas se quedaron de lo más cortas.

Conocí a treinta y siete personas nuevas que estaban muy inquietas por comenzar sus estudios de este año pero también… por vivir, por manifestar su amistad mutua, por compartir sus alegrías y sus penas, por compartir su fe, por conocer verdades sólidas y verdaderas sobre las cuales basar sus decisiones y comprender sus situaciones.

Me acogieron con un cariño tan grande como insospechado. Me dieron su confianza uno a uno, una por una y me contaron sus problemas, sus tristezas, sus logros, sus dificultades, sus deficiencias, sus exigencias, sus anhelos…

¡Que escriba sobre ellos! ¿Qué podría escribir? Creo que casi nada, creo que sería muy extenso, creo que tendría que escribir sobre cada uno, creo que me sería más fácil escribir sobre lo que estas personas me hicieron a mí.

Gracias a ellos recordé la razón más importante por la que me dediqué a la educación; recordé que los chicos tienen una vida bastante diversa, bastante ajetreada, bastante ocupada y… bastante sufrida; recordé que tienen ansias de saber y de saber las cosas más importantes, que necesitan amigos que les digan la verdad y que les acompañen en sus sufrimientos y que les ayuden a aprender a conducir sus pasiones y afectos, aprender a aprender de los errores, aprender a esperar, conocer el amor de Dios.

En fin, los alumnos y alumnas del segundo año de educación secundaria son buenos amigos que se conocen hace años y que discuten por las mismas cosas, que tienen gustos compartidos por la música, por el baile, por el deporte, por el estudio. Son chicos que cuando están convencidos de algo actúan como uno solo y llevan a cabo lo que quieren. Son chicos de carne y hueso que esperan de sus padres más ternura que cosas, más atención que disciplina, más amor que afecto… Son chicos que aspiran a grandes cosas y que día a día se esfuerzan por conseguirlo y se entristecen cuando comprenden que hacen algo en contra… Son unos enamoradizos que a veces dominan el vaivén de sus emociones y otras veces son llevados por la ola de las mismas… Nunca olvidaré a estos amigos ni a los amigos adultos de esta escuela.

En fin, son personas que confían en sus maestros y los siguen cuando les comprenden bien. Son chicos que necesitan de nuestra experiencia y orientación para introducirse satisfactoriamente a la realidad que les ha tocado vivir.

¿Que por qué soy educador? Gracias a estos amigos lo he recordado: Quiero ayudar a crecer a las personas que entran en contacto conmigo y quiero que ellas sean felices creciendo.


Publicado el diciembre 16, 2011 en Educación y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: