Trabajo y felicidad

Hace poco descubrí un libro precioso en la biblioteca de mi colegio. Se trata del libro “El elemento” de Sir Ken Robinson.
No pretendo reseñarlo aunque sí aprovecho esta tribuna para comentarlo y recomendarlo.
Podría decir que este texto es una invitación a evaluar si somos felices y hacemos felices a los demás con nuestro trabajo ya que relaciona las variables profesión, talentos y felicidad.
Con la ayuda de innumerables ejemplos de personas destacadas, el autor nos reta a considerar si hemos hallado y apreciado nuestro “elemento”, es decir, los propios talentos y si les estamos sacando todo el provecho que se puede, ya que cuando los descubrimos y aprovechamos las cosas se vuelven más fáciles y nuestra creatividad se dispara: como cada persona es única, ellos nos permiten hacer la diferencia dondequiera que estemos y su crecimiento parece no parar nunca.
En estas líneas se nos invita a pensar de forma diferente ya que a diferencia de los prejuicios o estereotipos vigentes, más que carreras de futuro, hay hombres de futuro. De ahí que para elegir la profesión y el empleo haya que tener en cuenta el conocimiento de los propios talentos.
Poco a poco, Robinson desvela ante el lector los entresijos de esta manera de enfocar la vida y el trabajo. Va desde el cambio de mentalidad hasta la necesidad de encontrarse con otros como uno, con talentos e intereses similares (“la tribu”). De fondo, reitera la importancia de conocerse a uno mismo para identificar en qué somos buenos y tener la valentía de hacer las cosas con esperanza en que nuestro talento puede llevarnos lejos.
De paso, y muy a su estilo, hace una crítica a la versión impersonal de los sistemas educativos vigentes que, al masificar a sus estudiantes no ayudan al autoconocimiento de los talentos y acaban ahogándolos con multitud de cosas políticamente correctas.

Acerca de David Arévalo

Soy un Educador y Profesor de Filosofía.

Publicado el diciembre 12, 2014 en Pensamiento y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Midgely Baddeley Valencia Quispe

    Hablar de talentos es hablar de reconocimiento, ya que uno no u otros no lo denominan asi por mera intuición. Vale el término, ‘talantear’ es lo que hace posible reconocerlo y hacer de él mi talante. Que de no ser así nuestro ‘elemento’ pasaría a ser simplemente una habilidad que no se olvida y que dentro de los parametros neurocientificos talariamos nuestra red neuronal que hacia posible que brille. Por último, nuestro talento nos distingue y si vale la analogía, un escrito bíblico sugería que los talentos no se entierran se invierten porque por justicia deberás perderlos.

    A vuestra consideración

    Profesor Midgely Valencia

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