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Autonomía en la educación


Diario ElComercio.pe

Recientemente, hemos sabido en nuestro país del caso de unos bomberos que ingresaron al incendio para verificar que no hayan personas dentro pero que fueron repelidos por la explosión de un balón de gas. Hemos visto las imágenes del comandante y sus compañeros que heroicamente ingresaron y heroicamente se ayudaron a salir del fuego.

Eso me ha hecho pensar en la frecuencia con que el logro de la autonomía se señala como prioridad para los procesos educativos y como medio para ello se alude a reducir gradualmente los controles externos al alumno a fin que este -libre de condicionamientos extrínsecos- pueda hacer las cosas por sí mismo. Lee el resto de esta entrada

Trabajo y felicidad


Hace poco descubrí un libro precioso en la biblioteca de mi colegio. Se trata del libro “El elemento” de Sir Ken Robinson.
No pretendo reseñarlo aunque sí aprovecho esta tribuna para comentarlo y recomendarlo.
Podría decir que este texto es una invitación a evaluar si somos felices y hacemos felices a los demás con nuestro trabajo ya que relaciona las variables profesión, talentos y felicidad.
Con la ayuda de innumerables ejemplos de personas destacadas, el autor nos reta a considerar si hemos hallado y apreciado nuestro “elemento”, es decir, los propios talentos y si les estamos sacando todo el provecho que se puede, ya que cuando los descubrimos y aprovechamos las cosas se vuelven más fáciles y nuestra creatividad se dispara: como cada persona es única, ellos nos permiten hacer la diferencia dondequiera que estemos y su crecimiento parece no parar nunca.
En estas líneas se nos invita a pensar de forma diferente ya que a diferencia de los prejuicios o estereotipos vigentes, más que carreras de futuro, hay hombres de futuro. De ahí que para elegir la profesión y el empleo haya que tener en cuenta el conocimiento de los propios talentos.
Poco a poco, Robinson desvela ante el lector los entresijos de esta manera de enfocar la vida y el trabajo. Va desde el cambio de mentalidad hasta la necesidad de encontrarse con otros como uno, con talentos e intereses similares (“la tribu”). De fondo, reitera la importancia de conocerse a uno mismo para identificar en qué somos buenos y tener la valentía de hacer las cosas con esperanza en que nuestro talento puede llevarnos lejos.
De paso, y muy a su estilo, hace una crítica a la versión impersonal de los sistemas educativos vigentes que, al masificar a sus estudiantes no ayudan al autoconocimiento de los talentos y acaban ahogándolos con multitud de cosas políticamente correctas.

Optimismo


Ver el lado positivo de la vida…

Aprovechar el tiempo…

Son cosas que oímos con frecuencia, pero ¿estamos dispuestos a tomarlas en serio? A continuación unas pistas sobre eso:

Liz Murray: Homeless to Harvard


Liz Murray se sobrepuso a la situación de indigencia en que se encontraba como resultado de la destrucción de su familia por las drogas.
Sin embargo, ella comprendió la escasez del tiempo e hizo todo lo que estuvo a su alcance para no “desperdiciar” su vida, llegando a estudiar en la prestigiosa universidad de Harvard.

De vuelta a clases…


Creo que un poco de filosofía nos viene bien a todos: En el vídeo algunas líneas para profundizar en el conocimiento de uno mismo.

Mis alumnos de Chosica

Educación en valores


Tuve la buena suerte de participar en el Encuentro de Educadores que organizó la Escuela de Capacitación Pedagógica el pasado jueves 03 de noviembre, en el auditorio del colegio San Agustín de Lima.

En el evento, que contó con una masiva participación de profesores y directores, se nos presentó la colección Crecemos en valores para Inicial y Secundaria, además de otros textos educativos.

Estoy gratamente sorprendido y agradecido. Lo primero porque la colección Crecemos en Valores – secundaria es un instrumento concreto diseñado para la Tutoría y para el Área de Persona, Familia y Relaciones Humanas.

Lo segundo porque evidencia una concepción antropológica seria y profunda, refleja una amplia experiencia educativa  y parte de la problemática real recogida en el estudio diagnóstico “Estilos de vida de los adolescentes peruanos” que hizo hace un año el Instituto de Ciencias para la familia de la Universidad de Piura.

Hoy en día hay otras propuestas para lo mismo en nuestro medio pero veo que adolecen de una fuerte influencia de la ideología de género o, evitando esta ideología, no muestran una propuesta antropológica consistente sino que mas bien parecen una guía de actividades para “ocupar” el tiempo libre pero no para “crecer” como personas.

Por lo demás, la asesoría y acompañamiento que ofrece la Escuela y cuya buena calidad es bien conocida, se suman a las virtudes de esta iniciativa. Ojalá que se extienda mucho más y puedan seguir aportando a las necesidades educativas de nuestra sociedad.

Educar a los hombres no es como llenar un vaso, es como encender una hoguera (Aristófanes)


En este video, el profesor Ken Robinson pone de manifiesto los orígenes del “sistema” educativo que con ciertas variaciones, todavía se mantiene vigente en nuestra sociedad.

¿Acaso nuestra manera de comprender la educación comparte estos supuestos que a fin de cuentas, nos presenta a un estudiante- máquina? Un individuo que -con los debidos ingredientes (“correcta” conducta, tareas cumplidas, lecturas homogéneas, uniforme pulcro, libros, cuadernos, buenas notas, deporte, puntualidad, etc., etc.) deba darnos un resultado medible y cuantificable. En otras palabras, ¿basta con el input para establecer un output previsible en las personas?

Pienso que al comprender mejor a los protagonistas del acontecimiento educativo en la escuela, esto es, los alumnos y los maestros, podríamos ubicarnos mejor ante esa desafiante y arriesgada actividad que pivota en gran medida en el intangible factor de la libertad.

Con ello aclarado entonces es más fácil determinar los fines: ayudar a crecer a las personas en lo que les es más propio (desarrollar sus facultades, encontrar el destino que a cada le ha tocado en la vida, etc.).

A su vez, esclareciendo los fines, los medios (currículo, materiales, infraestructura, normas) cobran un sentido más potente y se colocan al servicio de las personas.

En fin, sobre esto hay todavía mucho que profundizar, pero repito: cada persona es mucho más que lo que conocemos de ella y puede llegar mucho más -también mucho menos- lejos de las condiciones en que se encuentra.

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