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Ética: más que soft skills


Observemos un notable caso de habilidades puestas en acción:

Empatía espontánea que facilitaba la comunicación horizontal entre todos los colaboradores, una magnífica gestión del tiempo: cada momento cuenta y sería un costo altísimo que se desperdicie, capacidad de adaptación ante las eventualidades imprevistas que surgieron durante la intervención,  colaboración interpersonal fluida que permitió que se apoyen mutuamente con la parte asignada a cada uno, compromiso firme para no abandonar la tarea empezada hasta que culmine, organización precisa con una clara distribución de funciones y tareas exactamente coordinadas y, por último, un liderazgo muy bien empoderado que guió al conjunto para alcanzar el logro de los objetivos propuestos.

Se trata de… una banda de asaltantes de bancos. Con ello quiero decir que a poco que se observe la acción delictiva o corrupta se podrá notar que exige la puesta en marcha de habilidades blandas como las que describo u otras, además de un conocimiento especializado que sea preciso y eficaz (leyes, finanzas, ingeniería, etc.). Por eso es que considero que una estupenda capacitación profesional y el desarrollo de habilidades blandas no brindan los recursos que las personas necesitan para resistir la tentación cuando se presenta ni para conducirse con rectitud a la hora de llevar a cabo sus funciones sociales en la empresa, en el Estado o en sus relaciones interpersonales.

Al parecer, hemos olvidado algo muy importante que se encontraba en el origen mismo de nuestra civilización occidental, esto es, la excelencia en la conducción de la propia vida (ética) a diferencia de la mera subsistencia (vivir) o de la manipulación de objetos (técnica). Me refiero al componente ético llamado virtud que básicamente consiste en la capacidad adquirida para conducirse a uno mismo de acuerdo a criterios de mejora del propio decisor y de los demás; por ello, Aristóteles se refería a ella como una perfección que cada quien puede darse a sí mismo y, por el contrario, aquello que conduce al resultado opuesto (deterioro de la propia persona), lo designaba como vicio.

En la actual coyuntura de nuestro país estamos observando un desfile de modelos de conducta por parte de personajes tanto del sector público como del privado que han perpetrado acciones inmorales de corrupción. Tales formas de comportamiento se caracterizan por deteriorar la condición humana de sus protagonistas (por el dinero mal habido se han vuelto deshonestos) y por causar daños al resto de peruanos ya que se han omitido muchos beneficios sociales que con esos dineros podrían haberse creado (más escuelas, mejores hospitales, mejores vías de comunicación, más emprendimiento, etc.).

Sin embargo, esta nación no se ha hundido y ello a pesar de las acciones de los renombrados personajes de la corrupción, ante cuyo panorama sombrío por inmoral, se yergue, antagónico, el otro frente de millones de peruanos que cada día se ganan el pan con el sudor de su frente: minutos antes del amanecer, las calles se llenan de personas que inundan las combis, los buses, los colectivos y las avenidas con sus autos particulares y al fin del día se repite el espectáculo cuando culminan sus jornadas y vuelven a sus hogares. Si nuestro país ha superado tantos reveses en la historia y si resiste los golpes traidores de unos pocos que ven al Estado como botín a expoliar es debido a esa mayoría de personas que cada día saben conducirse de tal manera que se empeñan en hacerse cargo de sus vidas positivamente.

Creo que la salida de la crisis también pasa por empeñarnos en promover esa clave ética que asegura en cada persona la capacidad de cumplir las leyes y de actuar positivamente en cualquier circunstancia porque permiten que cada quien se acostumbre a usar sus habilidades y sus conocimientos para la mejora de su persona y de los demás.

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Optimismo


Ver el lado positivo de la vida…

Aprovechar el tiempo…

Son cosas que oímos con frecuencia, pero ¿estamos dispuestos a tomarlas en serio? A continuación unas pistas sobre eso:

Liz Murray: Homeless to Harvard


Liz Murray se sobrepuso a la situación de indigencia en que se encontraba como resultado de la destrucción de su familia por las drogas.
Sin embargo, ella comprendió la escasez del tiempo e hizo todo lo que estuvo a su alcance para no “desperdiciar” su vida, llegando a estudiar en la prestigiosa universidad de Harvard.

¿Construcción o Formación?


Imaginemos un carpintero trabajando: Separa la madera, los clavos, el pegamento, la pintura, escoge las herramientas, revisa minuciosamente el diseño del mueble a fabricar… Marca, corta, pega, cepilla, lija, pinta… Y tenemos una mesa, por ejemplo.
Pensemos en un alumno aprendiendo historia: Saca de la mochila lápiz, cuaderno, libro… Se acomoda en su asiento, escucha, pregunta, escribe y… nada más.

En el primer caso, el carpintero está construyendo una mesa, en el segundo caso el alumno está conociendo algún momento de la historia. En ambos casos son seres humanos haciendo algo. Unas actividades son transitivas (culminan en algo externo al sujeto), y otras actividades son inmanentes (sus resultados permanecen en el sujeto).

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De vuelta a clases…


Creo que un poco de filosofía nos viene bien a todos: En el vídeo algunas líneas para profundizar en el conocimiento de uno mismo.

Gigantes de acero (Real Steel)


Viendo la película tan bien protagonizada por Hugh Jackman, pienso que la trama tiene por fondo la historia de dos personas (Charlie y Max) cuyas vidas se ven confrontadas por una oportunidad de ser mejores que como son y superar los errores del pasado.

Pienso que esta situación es frecuente en la vida: la toma de decisiones. Algunas decisiones nos hacen peores y eso está muy bien representado en la puesta en escena de un Charlie “acabado” y mediocre pero que antes fue una estrella; sin embargo, nuestra vida sigue su dinamismo y por ello el protagonista es confrontado por la novedad más radical que puede haber (Hannah Arendt comentando a San Agustín): un hijo (Max), que está comenzando a tomar sus decisiones.

Fruto de esta coyuntura y de las bellas personas que les rodean tanto a Charlie como a Max, ambos deberán tener valentía y llegar mucho más lejos que donde estaban al comienzo. Mientras se realiza este avance y en la medida en que Charlie lo asume, se le nota como más feliz, más seguro, más firme, más padre para su hijo.

Me pregunto si a pesar de la rutina de la vida cotidiana, logramos detectar las oportunidades que se presentan para ir más allá de donde nos encontramos, para ser mejores que como somos y ser más felices.

Parte de la vida humana se juega en ello, me parece.

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